A las 5.30 pm ya estábamos alojados en nuestro primer ashram en Vrindavan: MVT Guest House: un lugar lindo, cómodo, con seguridad, con una zona de silencio, pero caro en relación a lo que habíamos leído que podíamos llegar a pagar. Algo así como 2200 rupias la noche en una habitación doble, o sea USS 32 . No es caro para alguien que estará una corta estadía, porque el lugar era muy confortable, pero en nuestro plan de 4 meses, había que ser cautelosos.

A la media hora de llegar, ya estábamos durmiendo.
El viaje había sido agotador y veníamos de mudarnos de Miami, vender todas nuestras cosas, de caminar sin parar para recorrer en 2 días todo lo que pudimos en Nueva York, de unas cuantas horas de vuelo y del jet lag (diferencia horaria).

Al día siguiente, como era de esperar, nos levantamos a las 6 am. Teníamos hambre, no comíamos desde el día anterior en el avión, 1 día entero. Es que el sueño había ganado al hambre.

A las 8.30am fuimos a desayunar a 1 cuadra del MVT al Restaurante Govinda. Casualmente estaba dentro del templo ISKCON, un templo muy conocido y que ya habíamos visto en internet como recomendado. Allí ofrecían alojamiento a mitad de precio que donde estábamos, por lo que, sin dudarlo, nos mudamos allí.

El desayuno fue reconfortante: café, jugo de ananá, tostadas con manteca y una especie de arroz con tomates, maníes, pasas de uva, morrones, riquísimo pero un poquito picante para arrancar el día (le pedimos sin picante pero igual para nosotros es algo picante. El desayuno nos costó 270 rupias (un poco más de 4 dólares) .

A la noche volvimos a comer en el restaurante, mientras todos nos miraban como extraños, aunque este lugar recibe bastante gente extranjera, suelen ser hare krishnas.
Pedimos un mix de vegetales (zanahoria, chauchas, arvejas, tofu) y una especie de panqueque con manteca (roti), delicioso!. La cena costó 250 rupias (4 dólares).

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