Desde Amritsar a Dharamsala

El día anterior del viaje, habíamos ido a la estación de trenes de Amritsar, para comprar el pasaje hacia Dharamsala. Ahí mismo conocimos a un joven sij (Baljeet) que trabajaba en la estación. Él se nos acercó mientras hacíamos la fila, y nos asesoró. Como estaba lleno de gente, nos ofreció comprarnos él los pasajes para que no esperáramos y combinamos encontrarnos a las 8am del día siguiente en la estación. Aunque dudamos un poco, confiamos y decidimos volver al día siguiente, según lo convenido.

Aunque parezca loco, a las 8am. estábamos ahí y él también. Lo gracioso fue que, lo primero que él nos dijo fue: «No sabía si vendrían». Él terminaba su horario a las 6am. y se quedó 2 horas esperándonos, y nos regaló los pasajes. Un joven muy generoso, que nos contó que quería irse a estudiar a Canadá al año siguiente. Charlamos hasta que salió el tren y nos despedimos como amigos.

Tomamos el tren de las 9am con destino a Pathankot. 2 horas y media después, llegamos a este pueblito y tomamos un micro hacia Dharamsala que duró unas 4 horas y media. En realidad son 83km, pero el camino es curvoso y la ruta angosta, por lo que se tarda bastante.
Ese bus se llenó, ya que era un bus local, pero la diferencia era de: BUS  240rs (3 dólares) contra TAXI 2200 rs (31 dólares)… nada que pensar.

Llegamos a Dharamsala con una lluvia intensa, pero teníamos nuestros pilotos de lluvia.  Ahí mismo tomamos otro bus hacia McLeod Ganj, unos 20 minutos más.

dalai lama

Revisiones

De todos los lugares que visitamos, fue donde nos sentimos más en casa. Además de llegar hasta aquí porque el Dalai Lama daba 4 días de enseñanzas, que fueron espectaculares, habíamos leído y visto en fotos que era un lugar de montaña, con gente de todos los países y los paisajes se veían super bien.

Nos quedamos en el centro en un guest house con restaurant. Comida italiana, tailandesa, hindú, un poco de sabor familiar, que nos volvieron a cargar de energía.

Realmente veníamos comiendo más o menos. En los últimos lugares, el picante era demasiado y los estómagos estaban delicados.

En las charlas del Dalai Lama (podés leerlas aquí), que tuvieron traducción al español, conocimos un montón de gente de habla hispana. Después de las enseñanzas, hicimos revisiones y analizamos algunas dudas con un maestro y una monja budista, Marta, a la que le hicimos una entrevista para el capítulo 5 de «Asia, una realidad».

dharamkot

Oficina en la montaña

Cuando terminaron las charlas teníamos varias opciones: irnos para Manali, para Rishikesh o quedarnos los días que nos quedaban antes de que se nos venza la visa de India, arriba en la montaña.

Estábamos un poco cansados de viajar, por lo que subimos a la montaña (Dharamkot) para conocer ese mágico lugar, y sin dudarlo, elegimos la paz y la tranquilidad, después de 20 días ajetreados en la India. Una buena forma de despedirnos!

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