Teníamos muchísimas ganas de hacer paragliding. Por una u otra razón, ninguno lo había hecho nunca. En Katmandú una de las actividades más interesantes era ésta, y habíamos averiguado los precios que rondaban entre los 100, 130 USS por cada uno.

Cuando nos mudamos a Pokhara, averiguamos en Blue Sky Paragliding y nos decidimos a hacerlo.
De 45 min a 1 hora (dependiendo de los factores climáticos) nos salía 130USS por persona. Y la filmación en el aire 20USS cada uno.
La experiencia en general fue increíble. Vuela vuela!

Nos pasaron a buscar tipo 8am por Happy Village (así se llamaba nuestro barrio), buscamos más gente en Lakeside y fuimos hasta el lugar desde donde arrancaba la aventura, como unos 25 minutos cuesta arriba.
Juli se tiró primero y yo quedé solita, con un poquito de miedo, normal, pero con ganas de hacerlo.

«Lo más excitante de volar es el momento en donde corrés en la tierra y te lanzás al vacío».

Cada uno de nosotros iba con un instructor, y vas sentado adelante, y tu instructor atrás lleva la cámara, te filma, te saca fotos. Al principio es inevitable una sensación de miedo, alegría, adrenalina, ganas de gritar, de llorar, todo junto. Pero lo bueno es que a los 10 minutos ya te acostumbraste a la altura y admirás el paisaje.

Como a los 25 minutos sentí ganas de vomitar. Traté de evitarlo, pero se me revolvía el estómago allá arriba, le dije al instructor, quien me corrió la cabeza para un costado. No se me pasó la sensación aunque nunca vomité.

Terminamos el vuelo, luego de una piruetas impresionantes arriba del lago.

Lo más gracioso fue que a Juli le había pasado lo mismo: le había bajado la presión y sentía ganas de vomitar.
Por supuesto nada opacó el momento, pero si tenemos que dar un consejo sería: TOMAR DRAMAMINE antes de volar!.

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