Ya en Bogotá lo primero que hicimos fue caminar, que a nuestro parecer es la mejor forma de descubrir la diaria de cada lugar. Anduvimos cerca del hostal en el casco histórico de la ciudad, por ahí hay callecitas muy bonitas  e iluminadas que conservan el espíritu de la época. Hay muchos bares que venden comidas rápidas al estilo empanadas fritas, pizzas, sanguches (así estaba escrito), papas fritas, salchipapas, lugares de 2x1 en tragos y también restaurantes con comidas más elaboradas y con música en vivo. Los chicos de Moa Café nos prepararon unas hamburguesas especiales con bastante BBQ, muy común acá. En otros lugares la comida es más completa, con arroz, ensalada, papas y hasta frijoles. En el Gato Gris disfrutamos de unos spaghettis riquísimos y además mucha onda y una banda que sonaba muy bien. Encontramos una parrilla con cortes argentinos, obviamente la carne argentina se come en Argentina (con eso les decimos todo), fue más que nada un capricho para sentirnos más en casa. Comimos comida naturista y conocimos a una argentina que viajaba y trabajaba desde hacía 8 meses por Brasil y Colombia.

También decidimos subir al cerro Monserrate a pie, durísimo. El cambio de altura es algo a tener en cuenta, no estamos acostumbrados en Bs As., por lo tanto necesitamos varios días para la adaptación. La subida se hizo eterna, no podíamos respirar, paramos 20 veces aprox. y nos sentíamos muy mareados. Obvio depende de cada uno, pero por la falta de oxígeno en la altura, se siente mucho cansancio. Arriba llegamos por fin, muy buena vista pero no más que eso; para comer o comprar, es caro. Hay una iglesia bonita y posibilidad de fotografiar toda la ciudad. Lleven agua o compren abajo porque mientras subís se va encareciendo conforme el cansancio, jua.

Recorrimos la zona rosa, una zona más pudiente y el Centro Andino un shopping de élite con marcas de primer nivel. La verdad es una zona muy linda para caminar y porque no, comprar y comer por ahí, muy recomendable.
Nos manejamos en bus, que también nos permitió conocer otros lugares como el Museo Nacional, plazas, Chapinero (zona gay) y la parte más moderna de Bogotá. Justo nos tocó feriado y esperamos más de 40 minutos el bus porque en esos días cambia el recorrido, ojo.

Hay gente que pide, sobretodo cerca del casco histórico, muy molesta porque se te quedan un rato para conseguir una moneda y ahí también pasadas las 24hs hay gente alcoholizada un poco quilombera o que revuelve la basura y tira botellas; en fin, nosotros los escuchábamos desde la ventana del hostal pero nada grave.

No fuimos a Museos, sólo al Museo Botero. La entrada es gratuita y te dejan filmar y tomar fotos sin flash, está bueno. Por ahí hay muchos bancos como el BanColombia, Banco Popular, BBVA y miles de casas de cambio con centavos de diferencia.

En muchos lugares tienen la opción de pagar con tarjeta de crédito pero siempre es mejor contar con pesos colombianos como para el bus (aprox. 2000 COP cada uno) o cosas pequeñas.

En el Teatro Odeón vimos cortos animados y nos invitaron a participar del 13° Festival de Cortos de Bogotá, Bogoshorts, una experiencia hermosa en donde filmamos, hicimos entrevistas a directores, jurados como la directora argentina de cine Tamae Garateguy, y al coordinador de programación que nos contaba que el nivel de trabajos era excelente. Lo más!

Merendamos en Juan Valdez…que además de tener un café inigualable te ofrece opciones de malteadas y jugos de frutas. El precio es similar al de Starbucks, de hecho el estilo es parecido.

Ojo con el agua, sólo tomá agua mineral. Y si no estás acostumbrado a los fritos, be careful…terminamos con problemas estomacales.

Nos quedamos 6 noches, nos quedaron miles de lugares por ir, pero decidimos cambiar de aire, tomar un bus para Medellín, en donde una flia. que conocimos en la Universidad Nacional de Lanús (las niñas fueron alumnas de teatro cuando estuvieron en nuestro país y Beatriz, su mamá, hizo un doctorado allí) nos invitaron a quedarnos en su casa.