Hay cosas que el dinero no puede comprar, según una tarjeta de crédito que muestra en diferentes spots en tv y gráficas, imágenes o situaciones que hablan de la importancia de algunos valores, como que tu hijo tenga sus propias ideas, cumplir tus sueños, etc. Al final, remata con una frase que dice «para todo lo demás, existe…» y nombra la tarjeta. Seguramente sepas de cuál te hablo porque es una campaña a nivel mundial. El target de esta campaña, o sea el público objetivo al cual se dirige, son personas -consumidores o clientes- que además de otras muchas características, consideran que no todo en la vida es el dinero, pero que después de eso, está inmediatamente, la increíble tarjeta.

Recuerdo otra que utilizaba (o utiliza) el eslogan «Vivís en este mundo, necesitás …» y se nombra la tarjeta, dando por sentado que el sólo hecho de pertenecer a este mundo te hace necesitar algo, que no es fundamental, pero a esta altura, es imprescindible.

La publicidad es muy interesante para observar y analizar, porque utiliza diferentes caminos creativos para lograr una reacción en el potencial consumidor o cliente, con el fin último de que consuma ese bien o servicio, de esa marca publicitada. Como la competencia es feroz, la venta está disfrazada por una sobrevaloración de ese bien o servicio, por lo que podemos leer entre líneas, el verdadero mensaje: «Si te comprás el auto X, te dará la seguridad que tanto buscás en tu vida», «Si usás la toallita X con alas, vas a volar», «El Banco X te quiere ver crecer, por eso te da un préstamo», «La bebida X es un amigo, porque te acompaña en todos tus encuentros», «La bebida que te hace sentir de verdad», «Estos fideos son la prueba de que querés de verdad a tu familia», «El desodorante que te transforma en exitoso con las mujeres», «La obra social de los cracks», «El chocolate para enamorar a alguien», «La crema que te acaricia como mamá», y así puedo continuar hasta mañana.

Es tanta la información, tanta la publicidad, tanta la presión de que «consumir» te va a dar la satisfacción de todos tus deseos, que al final, uno termina creyendo que de verdad es así . Y decimos fuerte y al unísono: COMPRO!!

Wow! Qué lugar han ganado los bienes y servicios! Qué lugar les hemos hecho en casa!. Siento que en algún momento van a cobrar vida, como cuando en Los Simpsons, la dona de Homero o los muñecos y carteles se revolucionan y toman Springfield. Me imagino la Avenida 9 de Julio en Buenos Aires, repleta de transformers de carteles luminosos, Eva Perón dando un discurso, el obelisco escribiendo graffitis, un quilombo de aquellos.

Pero cuando uno no puede adquirir ese bien o servicio porque no tiene dinero, qué pasa? Y cuando ese bien o servicio no nos da esa satisfacción de felicidad que nos promete? Cuando las cosas materiales no llenan el vacío?

Pienso en los más chiquitos, les estamos enseñando que el que no tiene «cosas materiales» no tiene nada, es un pobre. Hoy, niños de temprana edad desean cada vez más cosas, porque sus amiguitos las tienen, porque lo vieron en la tele, por la cantidad de estímulos, etc. Y si están acostumbrados a recibir, una vez que lo tienen, ya quieren otra cosa. Así funciona. Es como una sed, un hambre, una ansiedad calmada por lo material. Al intentar darles todo, al darle tanto valor a las cosas materiales, esos niños crecen sin comprender cuáles son los valores importantes, además de no darle valor a lo que tienen, porque tienen todo y porque es muy fácil obtenerlo, o así parece, el niño no se va a preguntar de dónde vino el dinero. Salvo que él mismo aprenda a ahorrar, que me parece un buen método.

Cuando yo era chica, no era así, o no era a ese nivel, hablo de los 80s. La ropa que usabas era la que venía heredada y los juguetes también y si te compraban uno lo cuidabas como oro, eran raros los regalos fuera de tu cumpleaños, navidad o reyes. Ibas a exigirle a tus padres a patadas y llantos que te compraran eso que querías? Es que lo que querías era algo muy especial no era algo tan caprichoso, y además la única que exigía era tu mamá que te repetía: a estudiar!.

Es importante que, como adultos, tomemos consciencia y les enseñemos a nuestro niños lo limitado del mundo material. Es nuestra tarea mostrarles que la imaginación, el juego, la creación, el amor, los buenos valores se pueden sembrar y lo que se cosecha es ilimitado. La verdadera abundancia.

Consciencia del dinero

Dice Henry Toreau «El costo de una cosa es la cantidad de aquello que yo llamo vida, necesaria para adquirirla, ya sea a corto o a largo plazo».

dinero-felicidad

El consumo es el motor del capitalismo. El mundo es capitalista. Yo vivo en este mundo. Yo soy capitalista. Yo consumo. Yo soy el motor del capitalismo.

El consumo es el motor del capitalismo. El mundo es capitalista. Pero hice mi mundo. Yo consumo de forma consciente. Yo soy el motor de mis sueños e ideales.(púdranse!)

He escuchado muchas veces frases de tipo, «el dinero te da felicidad», «sin dinero no sos nadie», «necesitas dinero para todo», «el dinero compra todo», «el dinero da comodidad», «el dinero da tranquilidad», «el dinero da lujos», «el dinero te hace libre», «tener dinero es una gran satisfacción», «el dinero me permite tener una buena educación», «el dinero es una gran seguridad».

Necesitamos dinero para muchas cosas, esto es así y es inevitable. Tenemos que comer, pagar el alquiler, educación, salud, vestimenta. Hay gastos que no se pueden evitar, por supuesto.

Pero porqué seguimos pensando que el dinero nos va a dar felicidad? A lo largo de mi vida he conocido y conozco muchísimas personas que, no importa el trabajo, profesión, arte, o negocio que hagan, tienen como prioridad en su vida «tener dinero»: para comprar el mejor auto, para ser muy poderosos, para tener una vejez digna, para los hijos o nietos, para vivir tranquilo, para delirarla, para que crezca el negocio, para viajar, etc.

Cada uno es libre de elección y muchos hemos buscado tener más dinero en alguna etapa de nuestras vidas. Personalmente siempre tuve un objetivo mayor, como vivir en otro lugar, hacer un viaje, hacer un viaje y hacer un viaje, jaja. Pero a veces, las personas quedan atrapadas en la bóveda del tesoro (a quién no le picó el bichito?) y esa búsqueda se transforma en ambición desmesurada, miles de gastos nuevos para afrontar, no estar para uno mismo ni para la familia, no disfrutar, estar estresados, dejar de lado los verdaderos pilares de la vida, y lo peor de todo, no sentirnos felices.

Woody Allen dice algo así como que el dinero es una fotocopia color de la felicidad, que cuesta distinguir del original.

Mucha gente trabaja más horas para tener más dinero, que les permitirá en un futuro hacer lo que más les gusta, y así lograr ser felices. Pero muchas veces esto no ocurre. Mucha gente resigna sus verdaderos sueños porque creen que éstos no son rentables. A veces es la propia familia y el entorno cercano que nos advierte que ese sueño que tenemos es «demasiado pobre». Para los artistas el dinero es un gran tema a resolver. Hacer arte y tener dinero muchasss veces no van de la mano.

Yo creo que si vas en busca del dinero, estás frito. Porque el dinero va y viene. A veces viene más y otras menos. Y uno insiste: «Si yo tuviera la guita que tiene aquel…», pero capaz que aquel que tiene guita, tiene más problemas que los perezgarcia, tiene miedo a que le roben, vive más estresado, tiene 3 millones de deudas, no tiene tiempo. Estás seguro que querés la guita de aquel?. No creo que te asombre que te diga que el mundo es bastante corrupto, que el dinero tiene mucha sangre, que los intereses son macabros, y que hay un sinfín de gente a la cual le importa NADA el mundo y los seres que lo habitan. Cuánto valor le das al dinero?. PASO.

Cuántas veces hemos elegido hacer algo, sabiendo que lo que realmente nos iba a ser feliz era otra cosa?. Muchas.

Creo que la búsqueda tiene que ver con lo que es auténtico para vos, tu esencia. Eso es invaluable, eso te hace único. Qué es lo que tengo para ofrecerle al mundo?.Cómo contribuyo?.

El dinero no compra sueños, ni el aprendizaje de la experiencia, ni el profesionalismo, ni los buenos valores. No se necesita dinero para sentirse feliz, ni para sentirse realizado, ni para ser buena persona, ni para ayudar a los demás, ni para tener gestos sinceros, ni para contemplar un atardecer, ni para dar un abrazo, tampoco para besar, ni para enamorarse, ni para charlar con un buen amigo. No se necesita dinero para ser una persona educada, tampoco para ser respetada, ni para tener convicciones. No fortalecemos nuestro poder interior con billetes.

Un pequeño regalo

caminata-hombreUn buen ejercicio es dejar de privarse de todo excusándose en el dinero.
Sé que algunos entienden por lujos tener un lamborghini, vestirse como un rey, tener oro y diamantes, etc.
Pero hay pequeños lujos que no nos significan un gran dinero y que nos dan una extra-satisfacción. Algunos simples lujos pueden ser:

-Comer un helado bañado en chocolate (me recuerda a mi abuela y eso me hace sentir bien).

– Tomar mates en la playa (el mate es un lujo lejos de Argentina).

-Comprar una revista o un disco retro.

-Tener tiempo para juntarse con amigos o familia.

-Hacer un bizcochuelo.

-Tejer una bufanda.

-Comprar unas acuarelas y pintar.

-Comprar un nuevo instrumento para explorar.

-Ir a un parque de diversiones a jugar.

-……………………………………………………(y los tuyos?)

Para terminar, puedo decir, por propia experiencia, que cuando uno va con fuerzas en busca de los sueños, lo que necesitamos de alguna forma aparece, alguien dispuesto a ayudarnos, alguien que confía en nosotros y nos da un trabajo o una solución mágica, un camino que se ilumina, manos invisibles que colaboran con nuestro sueño. No es dinero, es amor.

Adelante, que nada nos detenga, menos el dinero! Nati

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