VIVIR VIAJANDO, UN ESTILO DE VIDA.

El otro día mientras compartíamos una cerveza con un malayo, de descendencia japonesa, que conocimos en Kuala Lipis, charlábamos acerca de la gente que viaja y de la vida.
Luego de un largo rato de tragos e intercambio, el malayo descubrió que hacía más de un año y medio que viajábamos, y automáticamente nos miró y nos dijo: “SON RICOS!”.
Me reí y le dije: “Nooo, estamos lejos de ser ricos, vivimos con pocas cosas y además trabajamos online”.  Volvió a mirarnos desconfiando de lo que le estaba diciendo, e insistió: “Si, pero tienen plata en el banco”.
Ojalá fuera tan fácil le contesté, hay algo de plata, sí, porque trabajamos duro durante meses.
Ahora fue él el que se rió y sacó una conclusión que creo haberla pensado tiempo atrás en relación a los extranjeros que veía en mi país: “Vos sos de Argentina y estás en Malasia, yo soy de Malasia y no puedo ir a Argentina”…

Niño explorador.

De chico siempre me gustó irme de viaje!. Salir de vacaciones lo era todo y no importaba con quién. Si podía ir, iba. Una vez por año viajábamos con mi familia y a veces también con familias de amigos.
Todo el año esperando las vacaciones. Qué distinto era estar de viaje! Conocer lugares, gente, no tener horarios ni obligaciones. Los viajes eran distintos y únicos, con mi familia hacía algunas cosas, con amigos otras.
Tampoco importaba si eran grandes vacaciones, a veces salíamos con mi viejo a pescar un fin de semana y acampábamos al borde de la laguna, con eso bastaba. 
Salir de lo cotidiano, ver cosas nuevas, EXPLORAR!. 
A medida que fui creciendo, pude hacer algunos “viajes memorables” a lugares a los que quería ir, con la gente que quería ir y a hacer lo que quería hacer!. Pero siempre dependía de lo mismo: el dinero. Si bien no me importaba gastarme todo lo que tenía en un viaje, a veces simplemente NO TENÍA!. 
Como la mayoría de los mortales que vivimos en este mundo, cuando crecí, mi vida era trabajar todo el año, y con suerte hacerme un viajecito, una escapada a algún lugar, en lo posible, un lugar nuevo. 
Un año lo resigné porque todavía estaba pagando el viaje anterior, otro decidí trabajar poco durante el año, así que chau vacaciones, y otro año me mudé y no me alcanzó. 
Las vacaciones empezaban a ser casi un privilegio.

Dos en la ciudad.

En Noviembre de 2014 nos “conocimos” con Nati y en Febrero de 2015 ya estábamos viviendo juntos… ¿Para qué perder el tiempo!?.
En Junio de ese mismo año, Nati se fue 1 mes a Estados Unidos a visitar a su hermana (un viaje que tenía planeado). No pude acompañarla, porque como siempre, estaba el dinero en el medio! Pasó un mes y cuando volvió, en una de nuestras noches de charlas filosóficas (solemos tener unas cuantas), y un poco entusiasmada por su reciente viaje, me dijo: “¿y si nos vamos 1 mes de viaje nosotros?”. Ahí mi niño explorador que venía apagado o resignado desde hacía un tiempo, habló por mí sin dejarme razonar: VÁ MO NOS!. Producto de la fascinacion de mi niño, o quizás producto del vino que estábamos tomando, empezamos a sacar cuentas, a mirar pasajes, ver cuánto nos saldría irnos 1 mes de viaje, y adonde podríamos irnos.
Estábamos conectados y enchufadísimos! Una cosa llevó a la otra, a otra y a otra y no recuerdo bien cómo, surgió la idea de irnos 3 meses de viaje.
Pasaron los días con esa idea rondando en nuestras cabezas, hasta que de pronto, en otra de esas noches, se redobló la apuesta: ¿y si nos vamos de viaje sin fecha de vuelta?.
Ajá, ahí ya tenía mis dudas. Mi niño explorador quedó apagado y mi razón salió a argumentar: ¿Podría estar 3, 4, 6 meses o un año fuera del país?. Eso ya no sería un viaje, sería cambiar nuestras vidas.
En verdad los dos queríamos un cambio, pero… no era demasiado?.
Nati trabajaba desde hacía 15 años en el mismo lugar. Yo tenía mi cómodo trabajo familiar (gracias a mi padre!) y estaba empezando a trabajar por primera vez en relación de dependencia para una empresa de “transformación social” (spoiler: una vez en la vida me bastó). 
Lo pensamos, lo discutimos, lo analizamos, nos dijimos “bueno, si no funciona nos volvemos”, nos tranquilizamos, pero quedó en una utópica idea, que cada día alimentábamos, sin saber si finalmente tendríamos el coraje de llevarla a cabo.
Al poco tiempo, en el mes de agosto, en otra de esas noches filosóficas (no podíamos controlarlas!), finalmente sacamos 2 pasajes para el 5 de Diciembre, de ida a Bogotá, Colombia. Por qué Colombia? Por qué el 5 de Diciembre? Era el destino y la fecha más barata que encontramos!.
Por un tiempo nos olvidamos de todo y seguimos en nuestra rutina.

Preguntas sin respuestas.

El tiempo iba pasando y pocas veces volvíamos a hablar del tema. Era nuestro secreto. Todavía no se lo habíamos contado a nadie!. En Septiembre empezamos a contarlo. Primero a algunos amigos, después a la familia. A medida que lo contábamos surgían dudas y preguntas que en verdad no sabíamos cómo afrontarlas: Cuánto tiempo se van a ir? Qué van a hacer? Dónde van después? De qué van a trabajar? Cómo van a hacer con esto? Que piensan hacer con aquello? NO SABÍAMOS NADA.
Algunas preguntas nos sirvieron para buscar las respuestas, otras veces sólo decíamos “si no funciona, volvemos” pero qué es lo que tenía que funcionar? Todavía NO LO SABÍAMOS!.
Aún así alguna certeza teníamos y era que volver pronto, no era una opción.
Empezamos con Pintó Viajar, con algunas canciones, con algunas ideas, con un logo y con un jingle: “Si la rutina ya no es para vos, si disfrutás de una puesta de sol, Pintó Viajar!, Pintó Viajar!, Si lo que quieres es la libertad, si lo que buscas está más allá, Pintó Viajar!, Pintó Viajar!”. Nuestro jingle resumía nuestros deseos y el porqué nos ibamos.
Aunque, la mayoría de la gente no podía entenderlo: algunos nos felicitaban, otros se ponían contentos, otros no tanto. Nosotros estábamos super flaseados, y las charlas reflexivas se volvieron casi imprescindibles a esta altura.

El comienzo del fin.

Se acercaba la fecha y los preparativos eran cada vez más. Hasta último momento estuvimos trabajando y organizando papeles, dándole de baja a los servicios, despidiéndonos de familiares y amigos, encontrándole un lugar a Milo, nuestro perro, y pensando, pensando mucho qué nos depararía el destino.
Teníamos “la tranquilidad” que el primer mes no había que trabajar, así que nos dejamos llevar, tal como decía la frase que Nati había puesto en la pared de la pieza: “Salta, y la red aparecerá”. Decidimos saltar confiando en que la red aparecería, tarde o temprano.
Llegó diciembre! Llegó el día del viaje!. Nuestra “vieja vida” daba un giro, una nueva e intrigante vida comenzaba. Sí, pero antes… seguíamos sacando cosas de la casa!. La chica de la inmobiliaria no estaba muy contenta, pero no importaba lo que nos dijera en ese momento, “Lo sentimos, pero nos está cambiando la vida en este momento y… Dios, tenemos más cosas de las que creíamos!.
Como 2 artistas en crisis, desorientados y perdidos, agotados y nostálgicos, riendo y llorando, llegamos a Bogotá sabiendo poco y nada de la ciudad para empezar de nuevo, desde cero.

vivir viajando

Los primeros meses.

El primer tiempo estuvimos preparando la página, pensando en el proyecto, conociendo un poco las ciudades que visitábamos y terminando de resolver algunas cosas que nos habían quedado pendientes en Argentina. También tuvimos la suerte que nos contactó una familia de Medellín que Nati conocía desde antes.
Nos invitaron a quedarnos en su casa por un tiempo, así que eso facilitó nuestra llegada!. Durante nuestra estadía, montamos una obra de teatro, la estrenamos y planificamos para donde seguir.
Estaba todo bastante confuso y no estábamos muy seguros de nada, como siempre.
Sabíamos que Pintó Viajar estaba recién empezando y no podíamos vivir aún del proyecto. Así que seguimos viajando, nos fuimos a una Isla, o otra, conocimos Cartagena de Indias, dimos algunos talleres y seminarios y, 3 meses después de haber llegado a Colombia, creímos que ya era hora de cambiar de país, de volver a volar.

La tierra de las oportunidades.

Desde Colombia encontramos una oferta de vuelo a Miami-USA, y de nuevo, sin pensarlo mucho, lo sacamos.
Algo que nos dimos cuenta rápido fue que para seguir viajando teníamos que dejar algunas cosas.
Hasta el momento viajábamos con una mochila de mochilero, una valija grande, una carry on, 2 mochilas, el bolso de las cámaras y una cartera llena de cosas. Pero el viaje barato no incluía valijas, por lo que nos pareció que, al menos, había que dejar una. Así fue que nos deshicimos de la más grande, dejando algunas cosas (la mayoría) y reacomodando otras.
Llegamos a América! (del Norte) al hostel más barato que encontramos.
El primer mundo era bastante más caro que el tercero!.
Pagando unos 55 dólares por día en una habitación compartida, sabíamos que no podríamos dejar pasar mucho tiempo más para empezar a generar ingresos. Empezamos a investigar qué opciones culturales y artísticas teníamos, pero nos dimos cuenta que eso nos llevaría un tiempo y la verdad es que no lo teníamos. Pasaron unos días, nos mudamos a otro lugar, conocimos gente nueva, y el misterio se develaba: para juntar plata en ciudades turísticas, hay que trabajar para el turismo!.

¿QUIÉN DICE QUE ES fácil?

Bien, ahora ya teníamos la solución, trabajaríamos una temporada y luego seguiríamos viajando.viajando new york Con el correr de los días, de caminar, hablar, investigar y conocer gente (siempre hay que conocer gente), de a poco todo se fue sincronizando.
Cuando ya nos estábamos quedando sin plata (me refiero a tener que almorzar y cenar sopas Maruchan), empezamos a generar dinero nuevamente! El trabajo era duro y agotador, siempre lo es en temporada, pero a fin de mes, valía la pena el esfuerzo. Si bien había veces en que queríamos mandar todo a la merda, y no siempre pudimos seguir con nuestro proyecto, apoyándonos mutuamente íbamos haciendo más amena nuestra realidad.
Hicimos de TODO, hubo que ingeniárselas y poner todo nuestros conocimientos al asador, pero salimos adelante!, y empezamos a planificar nuestro próximo destino, con unos cuantos kilos menos, pero con el corazón contento.

Asia, una realidad!

Después de unos largos meses, decidimos cambiar de continente. Otra vez, armamos las valijas y nos deshicimos de unas cuantas cosas. Había que viajar livianos! Planificamos una temporada completa en Asia, empezando por India.
Como siempre hasta aquí, estábamos dando el primer paso y esperando que se aclare el camino! .Con lo que habíamos trabajado en esos meses podríamos recorrer algunos países asiáticos y producir nuestra temporada audiovisual.
Saltamos de nuevo, y esperamos nuestra red!.
Recorrimos, entrevistamos gente, filmamos, editamos y producimos la temporada durante 4 meses. Estuvimos 1 mes en India, 2 meses en Nepal y luego llegamos a Tailandia, donde terminamos de filmar los últimos capítulos y decidimos quedarnos a hacer temporada ahí.
Ya había pasado 1 año desde aquel 5 de diciembre y varias cosas ya las teníamos resueltas: queríamos hacer lo que sabíamos y nos gustaba! (Si quieren saber más sobre esta etapa, abajo encuentran el link de los meses en Tailandia).
Así se pasó otra temporada, y volvimos a viajar. Esta vez Malasia, no por que lo hayamos elegido (pocas veces elegimos los destinos!), sino porque una vez más, encontramos un pasaje barato y allá fuimos!.

De vuelta a la discusión.

Volviendo a la discusión con el malayo de descendencia japonesa (luego de explicarles a ustedes que NO SOMOS RICOS) no importaba lo que le dijera, él seguía insistiendo que nosotros eramos ricos.
Entonces le pregunté: Vos tenés una moto?, ¿Vos tenés un auto?, ¿Tenés una casa?, ¿Tenés tele en tu casa?, ¿Muebles?, ¿Electrodomésticos?, ¿Ropa?. A todo me contestó que SI. Se justificó diciéndome que los vehículos los necesitaba para trabajar y que el resto de las cosas eran imprescindibles, que todos tenían eso y que si nosotros volvíamos a Argentina también lo tendríamos.
Intenté explicarle que nuestra vida viajando era bastante austera, que si volvíamos a Argentina no tendríamos nada de eso.
La mayoría de las cosas las habíamos vendido para hacer este viaje y que, además, nos gastaríamos la mayor parte de nuestro dinero actual pagando esos pasajes.
La cuestión es que fue inútil. Mientras él se terminaba su tercer cerveza (nuestro presupuesto diario!), sentí el trago amargo de la derrota.

La vida es lo que uno quiera.

Me quedé pensando en la charla que había tenido, no podía entender por qué le fue tan difícil entenderme, pero él no fue el primero ni será el último. Mucha gente nos pregunta: Cómo hacen?, como si hubiéramos descubierto un sistema mágico para vivir de vacaciones, pero en verdad cuando lo pensamos y decimos que nos deshicimos de TODO para cumplir nuestro sueño, que vivimos con poco y que estamos trabajando continuamente, muchos desconfían.
El pertenecer a este mundo de alguna manera nos obliga a tener cosas, y es ese mismo “tener” el que nos obliga a trabajar para poder mantenerlas! Pienso que algunas cosas son “heredadas”, ni siquiera elegimos tenerlas, pero al tenerlas no queremos perderlas!.
Uno de los grandes aprendizajes de este viaje es que en verdad no hay NADA que sea imprescindible, y sé que todos lo sabemos, pero dejando todo y experimentándolo es la única manera de realmente entenderlo.

Menos es más.

Vivir con pocas cosas, conocer, abrir la cabeza, viajar, entender, aprender cosas nuevas… ese es el GRAN secreto!. Difícil competir con tanta publicidad materialista y capitalista. Nadie auspiciaría una campaña que sea “DEJA TODO, EL TIEMPO SE ACABA, VIVE LA VIDA!”, pero en verdad es así. Necesitamos dinero para vivir en este mundo, pero hay que saber cómo y en qué gastarlo para que nos rinda. Nosotros elegimos gastarlo en viajar.

La vuelta.

Espero poder “ganarle” a alguien que esté leyendo del otro lado. NADA es fácil, pero pienso que trabajar todos los días, 8 horas por día en algo que a uno no le guste, tampoco lo es! No digo que haya que dejar todo y hacer lo que sea, pero pienso que es posible pensar en otra vida, otra manera de vivir.
No siempre se necesita dinero, en nuestro caso, más que el dinero, nos sirven todos los conocimientos que tenemos, de nuestros estudios, nuestros viajes, nuestros descubrimientos.
Hay maneras de hacer lo que uno sueña, sólo hay que encontrarle la vuelta! Nosotros a más de 1 año y medio viajando, todavía se la estamos encontrando, pero comparado con toda la vida, no es nada!.

Y vos, que estás esperando para dar el salto? Es hora de ser rico!.

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