POR NATALIA S. CASTREGE

Elvira ¿me oís? Elviraa!! (Francisco busca a Elvira en las habitaciones de la casa) ¿Pero dónde te metiste Viri?, ¿estás en el jardín? Elviraaa. ¡Me estás haciendo gritar Elvi y estoy con dolor de garganta!¡Viri! ¡Viriiii!!! (se detiene para descansar) ¿Elviraaaa me oís? ¿pero dónde te metiste? (la ve de espaldas en el dormitorio sentada en la mecedora) 
Elvira, vieja, ¡manía tenés de no contestar!. Te hice tostadas, pero ya deben estar frías. Te las dejo arriba de la mesada con una serville..

Suena el timbre interrumpiendo. Francisco se dirige hacia la puerta de entrada y corre la cortina de la puerta de vidrio. Ve a Magalí, una cincuentona con aspecto juvenil y muy expresiva.

—Hola Señor busco a la Sra. Elvira
—Está durmiendo ¿qué necesitaba?
—¡Holaa! (hace gestos con la mano saludando) ¡Mi nombre es Magalí! la peluquera. Su señora había hablado con Nora y Nora me avisó para que venga a cortarle el cabello y hacerle el color a domicilio.
—¡Ah si! Elvi me dijo, pero está durmiendo.
—¡Ay no me diga! ¿será mucha molestia que le avise?. Vengo de lejos e imagínese ya me reservé el horario. Encima venir hasta la Capital, la gente está…loca. Viven a un ritmo que no paran y encima…
—Sisi, la entiendo. (gritando) ¡Viriiii la chica del peloo! (se quedan los dos mirándose en silencio esperando una respuesta)—Haga una cosa Magalí, entre y venga conmigo.

Los dos se dirigen a la habitación. Francisco camina con dificultad

—Hola señora Elvira, soy Magalí vengo a hacerle el color (acercándose a Elvira y dirigiéndose a Francisco). No, no se preocupe Señor traigo todo lo necesario en el bolso. Si me permite voy preparando todo en…(mira a su alrededor y señala) eeesta mesa.
—¿Está segura, no necesita nada?. Bah, cualquier cosa me avisa. Estaré en el jardín con las plantas.

(Mientras Magalí se prepara, empieza a mover a Elvira y le toca el pelo. Elvira tiene los ojos abiertos pero está completamente abandonada en la mecedora)

Señora Elvira. La voy preparando. Norita me decía que quería un rubio claro, pero ahora que la veo, con su color primero tendría que decolorar. Ojo, yo no tengo problema, pero hay que hacerlo en dos veces. (Elvira suelta una mano) El problema es que usted tiene un tono medio, y quiere un tono claro. ¡Es mejor que tener un tono oscuro eh!. Hoy empezamos, estaremos 2 horas por lo menos. Norita me dijo que usted siempre está ocupada. No me gusta hablar de dinero ni bien llego pero así queda claro. No sé si Norita le dijo que estoy cobrando 700 pesos el color, y 500 el corte. A ella le cobro menos porque es «ambigué», cuando uno va y va a un lugar. Le retoco las canas cada dos semanas y le corto a Marisa, la hija y a Don Jaime, hace ya 6 años.
(Elvira baja la cabeza) Pero como es la primera vez y para que me conozca y vea como trabajo le voy a hacer precio. Le cobro 1000 pesos redondo. (Magalí le levanta la cabeza a Elvira) ¡Va a quedar una diosa!.
(Magalí le sigue tocando el pelo y le pone una toalla en el cuello) Yo traje el rubio claro y traje un 7,43 que es un rubio cobrizo dorado por las dudas. Podemos hacer una mezcla de los dos para que no se le vaya demasiado al colorado. No, ¡no la voy a dejar con el pelo color naranja, no se preocupe!. Después matizamos. La próxima le damos el toque rubión. En cuanto al corte le quito las puntas feas y le mantengo el volumen. ¡Qué cantidad de pelo tiene, y grueso!. ¿Arrancamos qué le parece? Lo que sí, trate de no mecerse.

(Mientras le moja con un spray con agua el cabello) Le decía a su marido que vengo desde Bernal, del triangulo de Bernal. No sé si conoce Mitre al 6800. Claro, Norita al vivir en Avellaneda me queda más a mano. Una hora, horita y media para llegar acá. Tomé el 159 y bajé en el Correo. No me quejo, me gusta la Capital.
(contestando algo que nadie le preguntó) Pero no, no viviría acá. Su casa es muy bonita pero a mí déjeme en mi barrio. Es un barrio tranquilo. Eso sí, a las 5 de la tarde en invierno tenés que meterte adentro porque no queda ni un alma. Al chino de la vuelta lo han saqueado varias veces. Los tipos bajan en camioneta y se llevan todo. Dos veces lo pelaron al chino. Le dejaron vacío el supermercado y les raparon la cabeza a él y su familia. Son 12 en el supermercado. Ellos viven ahi mismo. Por eso te atienden en pijamas.¡Con qué necesidad! ¡Qué maldad tiene la gente! Si al fin y al cabo el chino es el más barato. La gente es desagradecida.
(Magalí se asoma al costado derecho de la cara de Elvira). ¡Empiezo a cortar Elvi! Yo le digo a Rafa, mi marido, ¡hay que tener cuidado!.
(Efusiva) Es que imagínese se le meten adentro de su casa, y ¿qué hace?, ¿qué hace? le tiene que dar todo o lo tiene que matar. Me tocan a la nena y me muero.
(Magalí le toca la cabellera a Elvira y se la peina con los dedos) ¿Y usted cuántos hijos tiene? (no la deja contestar) Es que un hijo es lo más sagrado que uno tiene. Yo le dije a Romi. «Hija, cuidate. Cuidate, cualquier cosa corrés y me llamás». Claro, con los celulares ahora es más fácil. Elvirita enchufo el secador y le hago el brushing así vemos cómo quedó. No le cobro el brushing. No se preocupe.
(Mirándola y adulándola) ¡Qué cambio! Norita me dijo que estaba un poco desprolija, abandonada. Usted cuando quiera un cambio me llama. Yo viajo desde Bernal y me vengo. Hago masajes también, descontracturantes y relajantes.
(Magalí enciende el secador de pelo y habla GRITANDO, sobreponiéndose al ruido. Elvira se mueve de un lado a otro)
YO LAS APPS TODAVÍA NO LAS MANEJO. ¡QUÉDESE QUIETA ELVIRA, NO ME BAJE LA CABEZA!. ES QUE EN LA VERSIÓN DE MI CELULAR NO TENGO TANTO ESPACIO. LEVANTEME LA CABECITA. VIDEOS POR EJEMPLO NO ME ENTRAN (apaga el secador de pelo) Saco fotos y ya está. Le dije a mi hijo, «Guille borrame las fotos del celular, ayudá a mamá». Siempre me dice después, después. Ese si que está en capilla. Me trajo todas las calificaciones bajas.
(Vuelve a encender el secador) SE JUNTA CON ESE MARCOS Y VAYA A SABER EN QUÉ ANDAN. AY PERDÓN ¡LE QUEMÉ LA OREJA!.
(Apaga el secador) Listo.
¡Qué linda! Vamos con el color. Es callada usted Elvira. Norita te habla hasta por los codos. Mi hija me dice. «Mamá, mamá, tenés que escuchar, yo la escucho pero es como que hablo y hablo. Mi mamá era igual. Es como una necesidad de rellenar los silencios.
(Magalí prepara el color. Se da vuelta para hacer la mezcla).
¿Le gusta el corte Elvira? (Elvira se va deslizando por la mecedora, Magalí se da vuelta y la ve) ¿Quiere ir al baño? No se me escape que falta un rato todavía.(La agarra y la vuelve a ubicar en la mecedora).

(Francisco entrando)
—¿Cómo van por aqui?
—Nos queda el color.
(a Elvira) ¿Puedo traerles un té? ¡Elvira! (con tono desesperado) ¿Pero hace cuánto que está así?
— Reciencito le acabo de cortar ¿le gusta?
—Elviraaaa (le toma el pulso). ¡Elviii!. ¡No está respirando! ¡¡¡Viriiiii!!!
—¡Con razón! qué calladita, yo me di cuenta que algo pasaba (asombrada) ¡No me diga que está muerta y yo a punto de pasarle el color!. O sea que estaba hablando sola yo. ¡40 minutos hablandole a la pared!.
(llorando) Elvira, Elviraaaa
(con tono amable) Elvirita ¿le hago el color?
—Pero qué dice ¿está loca?
—Pienselo por unos segundos. Era el color que ella quería, como ella quería lucir. Es más ¡usted estaría necesitando un corte!. Es que aprovecho, vengo de Bernal. ¡Una horita y media viajando!
(Francisco llora al lado de Elvira. Magalí empieza a pasarle el color)