Si te digo MUERTEen qué pensás? ¿en tu muerte?, ¿la muerte de un ser querido?, ¿la muerte de algo?, ¿la muerte como fin?, ¿como comienzo de otra cosa?.¿Cuántas imágenes te vienen a la cabeza?, ¿por cuántas peliculas estamos condicionados?, ¿cuántas noticias de muertes nos conmueven día a día?, ¿cuántos duelos hemos tenido que atravesar y superar con o sin éxito?.
Si hay una verdad en esta vida, es que vos, yo y todos vamos a morir. Mañana, en 10 o en 100 años, todos vamos a pasar del otro lado, a estirar la pata, a tocar el arpa, a dejar de existir en este cuerpo, perecer, decir adiós, llegar al final de esta vida, cerrar los ojos.
Ricos, pobres, santos, asesinos, felices e infelices…nadie va a zafar ni nadie zafó cuando su hora definitiva llegó.
Y aunque todos sabemos que es así, sigue siendo un tema que nos cuesta hablar, que incomoda, que asusta, que duele, que bajonea, un tema tabú.
Pocas cosas nos dejan tan vulnerables como una muerte, pocas cosas son tan inexplicables, misteriosas y nos abren una herida tan profunda.
Nadie está preparado para la muerte, aunque hayamos pasado varias de cerca.
Sin embargo, es parte de nuestras vidas y aprendemos muchas cosas de las muertes. Es uno de los opuestos más controvertidos y maravillosos: NACIMIENTO-MUERTE.
Incluso si la pensamos en otros planos -no solo en la muerte de una persona querida-, nos la pasamos transitando «finales», culminando, cerrando y siendo protagonistas de la muerte de situaciones, relaciones y etapas. Morimos muchas veces dentro de nosotros mismos y renacemos, aunque pocas veces hablemos al respecto.
Cada respiración nos acerca a la muerte y nos recuerda que estamos vivos.
¿Te animás a hablar de la muerte?.

LAS PRIMERAS MUERTES, los interrogantes.

¿Cómo olvidar las primeras muertes?. Es imposible. Basta que las recordemos para que nuestro cuerpo emule ese dolor profundo en el pecho. En general o naturalmente, por una cuestión de edades, suelen ser de personas mayores como nuestros abuelos, y nos duelen tanto y es tanta la incomprensión, dependiendo de cuánta consciencia tengamos de todo lo que está sucediendo, que generan muchísimos interrogantes nuevos en nuestras vidas.
Y aunque sé que nadie suele ver nada positivo en esto y que nunca se curan esas heridas, hay algo que sin querer hacemos muy dentro nuestro: reflexionar. Son golpes tan duros que nos transforman para siempre. Y aunque la mayoría de las veces quisiéramos que eso no ocurra nunca, sabemos que va a ocurrir, a pesar de nosotros, a pesar de todo.
Ni hablar de las muertes inesperadas, de las muertes jóvenes, de las muertes de nuestros padres, amigos, lo inexplicable que puede llegar a ser todo, y aunque cada uno tiene la versión espiritual-social-familiar-personal-psicoanalítica que intenta explicarlo, nadie puede darnos una respuesta, al menos no en ese momento.
Y qué hay de las otras muertes, me gusta decirles MICROMUERTES, las que ocurren cuando cerramos una etapa, cuando decimos adiós a una relación de años, cuando nos vamos de casa, cuando sabemos que ya no somos los mismos. Estas también duelen y cuestan, mucho.
Lo cierto es que de todas las muertes, aprendemos.

EL TABÚ DE LA MUERTE

A nadie le gusta hablar de «eso», tal vez porque cuesta comprenderla, porque tenemos miedo a que ocurra o preferimos evitar el tema.
Además, la muerte no suele estar presente hasta el momento en que sucede cerca y nos golpea, sobretodo cuando la persona que se va es de nuestro entorno. Y como todo el proceso de las despedidas nos genera mucho dolor, no podemos en ese momento expresarnos abiertamente ni de forma natural. El dolor nos traspasa y nos deja perplejos, y la muerte sigue siendo la «arrebatadora», la «innombrable», la «impiadosa». Pero intentemos analizar algo de todo esto:
Voy a separar «LA MUERTE» (con especial énfasis al decirlo así alimento el misterio) en términos de ficción y de realidad:
– Como si fuera una película de suspenso o terror: la muerte personificada, la parca, la sombra tenebrosa, el misterio, lo oscuro, la sangre, lo diabólico, lo prohibido, lo macabro, la calavera, el cementerio de muertos vivos, los monstruos, los fantasmas, etc.
– La vida misma: la enfermedad, el desamparo, el sufrimiento, la soledad, los accidentes, los crímenes, la vejez, el hambre, el odio.

En nuestras cabecitas alguno/s de estos o todos, nos acechan en alguna esquina para darle fin a nuestra existencia.
Pero dejando la ficción de lado y mirando la realidad, que es la que experimentamos y/u observamos realmente:
¿Qué nos da miedo de la muerte?. ¿Es la muerte la que nos atemoriza o el dolor y el sufrimiento que genera estar enfermo, llegar a viejo o quedarse solo por ejemplo?.
Si la muerte significa el fin del sufrimiento, porqué nos asusta?.
¿No nos asustará sufrir?, ¿no nos asustará la soledad?, ¿no nos asustará el sufrimiento de nuestros seres queridos?, ¿no nos asustará que alguna persona nos pueda hacer daño?.
¿Qué tiene que ver la muerte en todo esto?.
Y ahí viene mi punto.

LA MUERTE EN RELACIÓN A LA VIDA

«Es que la muerte está tan segura de vencer que nos da toda una vida de ventaja» la primera vez que escuché esta frase fue de la mano de La Renga, grupo de rock argentino. No sé si ellos la inventaron pero quedémonos con esto de la ventaja.
Cómo podemos pensar la muerte en relacion a la vida, ¿qué aprendemos de ella?. Tal vez queden recuerdos de aquella reflexión que seguramente habrás hecho, consciente o no, cuando la muerte pasó como un transeúnte al lado tuyo, sin pedir permiso y dejando su sabor amargo.
¿Cuál es nuestra ventaja?
– Valorar el hecho de estar vivos.
– En relación a la muerte, nada de lo que nos pasa es tan terrible y tal vez, hasta tiene solución verdad?.
– Disfrutar cada momento tal como se presenta. Todo tiene un porqué.
– Elegir felicidad, alegría,amor. El odio nos acerca a la muerte.
– Poner fin a lo que nos daña.
– Disfrutar nuestra familia, amigos y relaciones, el tiempo que estén en nuestras vidas.
– Comprender que nadie (seas quien seas, hagas lo que hagas y tengas lo que tengas) tiene su vida comprada.
– Ocuparte de tu salud física y emocional ahora!.
– Hacé lo que realmente sientas sin lastimar a nadie, qué estás esperando?
– No pensar en futuros tan lejanos. 10, 15 o 20 años más adelante quién sabe qué pasará!. Tu tiempo es hoy.
– No tengamos miedo a la muerte, tengamos miedo de no vivir la vida!.

CONCLUSIÓN

Algunos creen que nuestro destino está escrito, que nacemos es este samsara con un karma personal, que yerba mala nunca muere, que lo que hagas en tu vida determina tu muerte, que somos absolutamente vulnerables a todo en cualquier momento, que vamos haciendo camino al andar, que todo se termina con la muerte, que existe la reencarnación, que el alma sigue viajando, que hay un cielo y un infierno, que podemos quedar flotando como almas en tránsito, que podemos transformarnos en una especie de angeles, que hay un túnel de luz, etc.
Lo que creo es que podemos vivir nuestras vidas de la mejor manera posible, luchar por nuestra misión, hacer algo para transformar este mundo.
Hay una forma de seguir viviendo siempre, de ser eternos, inmortales, y es vivir en los corazones y las mentes de quienes amamos en nuestra vida, a quienes cuidamos, con quienes disfrutamos, a quienes ayudamos a vivir mejor.

Me despido – solo por unos días- con una frase, que me parece que le da un poco de humor a todo esto. Es del epitafio del dramaturgo Moliére y dice así:
“Aquí yace Moliére, rey de los actores. En estos momentos hace de muerto y de verdad que lo hace bien”.

Hasta la semana que viene, a vivirla amigos! Nati

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