¿Quién podría resistirse a la invitación de “dar la vuelta al mundo”? Acaso si alguien no es capaz de imaginárselo, tampoco será capaz de vivirlo?. Puedo decir, con rima y con franqueza, que viajar por el mundo, estaba en mi cabeza. No sabía cuándo iba a suceder ni cómo, pero siempre me imaginé haciéndolo. Y les voy a contar cómo creo que surge. Siempre me gustó leer y al lado de mi cama tenía una pequeña biblioteca.
Como el huevo y la gallina, no sé bien cuál apareció primero, si los libros o mi pasión por la lectura. Lectura y escritura. Escribía cuando me venían ganas, ideas, cosas que pasaban, pero principalmente rimas. Me divertía dándole ritmo a las palabras, convirtiéndolas en melodías.
El juego para mí era simple: querer decir algo, encontrar las palabras justas, o las convenientes, o las que sonaran poéticas. Y cuando eso no ocurría, buscar al menos las que rimen, sin importar el significado y la coherencia. Las frases disparatadas y absurdas eran mis preferidas. Como sea, escribir.
Leía de noche, antes de dormir. Me ayudaba a tener más sueño, más sueños y menos miedos. Me interesaban los libros de viajes, las historias bíblicas, las aventuras. De niña leí muchos libros inspiradores, y digo inspiradores, más allá de que lo sean en sí, -bien no podrían haberlo sido para mí- sin embargo los he tenido presentes a lo largo de los años, y especialmente ahora que estoy en viaje. Lecciones, que por alguna razón, me han atrapado, movilizado, asombrado, emocionado de tal manera, que sus moralejas han brotado de mí cuando lo he necesitado, como sabios consejos que he guardado en mi interior, naturalmente.
Libros como “El Principito”, “20000 leguas de viaje submarino”, “Las mil y una noches”, “Las aventuras de Tom Sawyer”, “Robinson Crusoe”, “Mujercitas”, “Hansel y Gretel”, “El Rey Salomón”, “Moisés”, “Peter Pan”, “Robin Hood”. Peliculas como “La Historia sin fin”, “Volver al futuro”, “Indiana Jones”, etc.

libros-fantasia

Cuando fui creciendo me interesé por los libros en donde había que resolver enigmas: un Sherlock Holmes desentramando los hechos; un Inspector Gadget buscando pistas y resolviendo casos difíciles. También me deslumbraba la poesía y los libros de “Elige tu propia aventura”. Oh, eran gloriosos. Poder elegir el destino del protagonista, que finalmente era uno mismo, al tomar pequeñas decisiones o intuir el camino que marcaba un destino y un final inesperado, era un juego fascinante.
Cuando comenzamos a viajar, jamás imaginé que mi vida se transformaría, de a poco, en todo eso: una vida llena de aventuras y desafíos, enigmas y cosas por resolver. Un juego que consiste en vivir cada día plenamente y con alegría, como cuando éramos niños. Y yo sigo dispuesta a jugarlo, y mi compañero también.
Todo esto no fue repentino, fue un proceso, y lo sigue siendo. Sobreponerse al dolor o al sufrimiento de existir, y elegir la felicidad a cada segundo. Piedras en el camino? Claro. Héroes y malvados? Claro, ningún lugar del mundo se priva de ellos. Gente buena, mala, ladrones, asesinos, sabios, justos, timadores, soñadores, exploradores, guerreros. Hay de todo en la viña del Señor.
Final feliz? Claro que sí. Siempre se puede aprender a elegir.

Comunidad Viajera

Algunos viajeros son motivados por la curiosidad, la búsqueda, la aventura, la concreción de los sueños, la autorrealización, la necesidad de aprendizajes, las experiencias constantes. Mucha gente con la que hemos compartido charlas, se han referido al inicio del viaje como algo casi espiritual: “escuchar el llamado y salir al mundo”. Viajar por el mundo es algo mágico. Puede sonar romántico, pero esa magia existe, y está en el universo. Creas en lo que creas, existe un llamado a cumplir tus sueños, en varios momentos de la vida, en situaciones concretas, en el medio de una crisis, una idea que se instala, o el hecho de prestar atención y escucharse. Una de las primeras cosas que te das cuenta viajando, es que hay muchísima gente que también lo hace. Es enorme la comunidad viajera, y son cada vez más los que se arriesgan a vivir de esta forma, e ir en busca de sus sueños.
Viajar es un canto a la libertad, al sentirse libre. Salir del sistema es imposible, pero en cierta forma, el que vive este increíble camino, diseña su propio camino. Un camino que, les aseguro es lo suficientemente distinto y anormal, como para que uno sienta que le hace frente a ese sistema. Rebeldía, puede ser. O no saber vivir de otra manera.
En los viajes uno conoce historias, miles. Historias de vida, historias de amor, historias de amigos, historias de historias. Todos tienen algo que contar. Las historias abundan. Muchas veces cuando escucho esas historias, me doy cuenta que los viajeros simplemente arrancaron un día a viajar, y cada viaje alimentó al siguiente. Sin demasiadas vueltas.
Nosotros mismos, cuando salimos a recorrer el mundo no sabíamos de cuánto tiempo hablábamos. Y aún no lo sabemos.

” Nuestras valijas maltrechas estaban apiladas en la acera nuevamente: teníamos mucho por recorrer. Pero no importa, el camino es la vida”. ( Kerouac – “On the Road” ).

Esteban Cabaleiro es argentino. Hoy viaja solo en un motorhome, pero arrancó de pibe: “Desde chiquito viajaba con mi familia de diferentes maneras. A los 18 agarré la mochila por primera vez y con mi novia de ese momento, salí desde casa a dedo. Un par de meses después, luego de recorrer gran parte del sur argentino, volví de la misma manera, sin tomar ni siquiera un bus. Creo que fue el comienzo de los viajes de ese tipo. A los 19 me despertó curiosidad la náutica, descubrí que había barcos a vela con los que podías viajar, me empecé a meter en el tema, pero claro, en Tandil no hay mar, así que iba todas las semanas a dedo a Mar del Plata a hacer el curso de timonel, que duró 5 meses ¡qué buena experiencia navegar a vela!”. Y agrega: “De viajar solo, disfruto mucho interactuar con las personas de todos los lugares que voy, estoy escribiendo estas líneas en Paraguay en la casa de unos amigos que conocí ayer. Todos los días se aprende algo nuevo en la ruta y todos los días conocés gente nueva”.

viajar-por-el-mundoDaniela De La, argentina, empezó a viajar sola a los 19 años, como Tripulante de Cabina -azafata- en una línea aérea muy pequeña que hacía vuelos al Caribe. Pero hace 2 años no paró de viajar. El por qué, dice ella, se contesta con un por qué no?: “Siempre creí que la mejor forma de reducir la intolerancia era conociendo, acercándose a la gente, viajando. Dos años atrás, después de recibirme de la facultad, empecé mi viaje a India. Fui con trabajo, pero a los pocos meses la empresa cerró y comencé a mochilear sola. Amé India con el alma, ya que me hizo abrir mucho los ojos y darme cuenta que tenía que seguir viajando. Volví a Argentina y el mismo mes hice una entrevista como Tripulante para una línea aérea del Medio Oriente. Al poco tiempo, me confirmaron y acá estoy, desayunando en Nueva Zelanda y viviendo en Dubái”.

Cuando uno empieza a viajar se da cuenta de que el mundo es de quien lo toma, todo está ahí, y un primer paso, lleva al siguiente. Cuando he viajado sola he tenido mucho tiempo para pensar y valorar, además de admirar lo que el mundo nos ofrece a cada segundo. Y esa fue la semilla del próximo viaje. Aunque muchas veces, cuando uno va creciendo, esas ideas pasan a otro plano y cuesta un poco más tomar la decisión o que la persona que elegimos, también tenga ese sueño.  En nuestro caso siempre habíamos tenido esa inquietud, por lo que sólo la alimentamos y la hicimos crecer. Y nos sigue empujando, la vida misma.

Viajar sin hijos y con hijos 

Paola y Hernán son argentinos, de la ciudad de Mar del Plata, pero se conocieron en Palma de Mallorca, España, hace 6 años. Vivían en San Sebastián antes de arrancar este viaje por el mundo. Los López por el mundo son 4, porque ellos viajan con sus hijos, Lua Y Lian.
Paola nos cuenta cómo surge la idea y cómo se animaron a viajar en familia: “Surge hace mucho tiempo, pero no me animaba a tomar la decisión. Hernán siempre me insistía, y yo lo veía como una locura. Hace poco mas de un año nos fuimos a Panamá, Costa Rica y luego a Argentina durante 5 meses, a modo de “prueba piloto”, y la verdad que la pasamos muy bien. A la vuelta, Hernán me mostró un video de una familia que viaja alrededor del mundo hace mucho tiempo y terminó por convencerme. La idea de salir a recorrer el mundo, surge de salir de la rutina, de querer vivir la vida de otra manera, disfrutando de nuestros hijos sin ataduras, sobre todo ahora que son pequeños y no tienen horarios de escuela que nos esclavicen a un determinado lugar”.

La ruta para el viajero es siempre de ida. Luego de viajar un tiempo considerable, es casi una necesidad, el moverse, el cambiar, el vivir situaciones distintas y nuevas cada día. Y para los que están pensando: “Si, me encantaría viajar por el mundo, pero el dinero?, ahí va la explicación. La gente piensa que los que viajan son ricos, y en realidad es así, pero esa riqueza no tiene que ver, en la mayoría de los casos, con el dinero concretamente.
Sí, es cierto que necesitás algo de dinero o herramientas para arrancar: poco, suficiente o mucho. Pero hay diferentes posibilidades que nos permiten seguir viajando, y sustentar el viaje. Hacerlo con un work and travel, cuidando casas de gente, haciendo coachsurfing, dando clases de idiomas, trabajando en granjas orgánicas (WOOF), haciendo intercambios culturales, trabajando en cada lugar, montando un negocio online, etc. Muchísima gente apuesta al mismo proyecto de viaje como sustento, a través de un blog, un Canal de youtube o una webpage. Es una opción super interesante y posible, pero los que estamos en ese camino, sabemos que la dedicación y el trabajo es de tiempo completo. También creo que cada uno tiene que encontrar su nicho, como se dice en publicidad, un espacio que sea tu lugar, original, auténtico y hacer lo que más te guste e interese. Y para eso, que mejor que los consejos de esta familia española, polaca, que hicieron de sus viajes, su vida.

mola-viajarMola Viajar es el Canal de youtube más seguido de España. Ellos son Adrían y Gosia, y sus hijos Daniela y Oliver. Son una familia viajera que vive de recorrer el mundo, contarlo, y ayudar a otros viajeros. Y lo hacen de forma muy natural y divertida en su Canal. Cuentan sus experiencias por el mundo, a través de los blogs diarios de viajes y videoguias informando muy detalladamente de todo lo que necesita saber el viajero: aeropuertos, regateo, comidas, compras, curiosidades, etc. Ellos empezaron a viajar en pareja y en el viaje decidieron agrandar la familia: “Nosotros hemos hecho la vuelta al mundo con hijos y sin hijos, y la diferencia principal es que tienes que ir a algo más seguro cuando es con hijos, no puedes ir a la aventura, es otra cosa. Es un viaje totalmente diferente. Cuando viajas sin hijos puedes hacer autostop, dormir en casa de cualquiera, puedes hacer aventura sin tener nada cerrado ni saber dónde vas a dormir, o qué vas a hacer ese día. Y con hijos ya tienes que estar más preparado con temas de alimentación, informarte en los lugares adonde vas a ir, qué tipo de comida tienen, si es peligroso, las vacunas. Sigue teniendo su encanto, pero es diferente. En uno ganas más la aventura, y en otro, ganas la experiencia en familia”.

Uno de los miedos o cosas a considerar, para la gente que viaja en pareja, es la experiencia de compartir todo el día con una persona. La paciencia y el amor son fundamentales. Y acompañarse en los sueños de cada uno.

Mola Viajar dice que los viajes son un buen parámetro para medir el amor entre la pareja viajera: “Nosotros siempre decimos que es conveniente hacerte un viaje con tu pareja, para saber si están hechos el uno para el otro, porque un viaje de estas características, por el mundo, meses, con una mochila, con poco presupuesto, ahí salen muchas cosas. Si aguantas eso y ves que te llevas bien con tu pareja, te das cuenta que es amor verdadero, no?”.

Creo que algo importante es ser conscientes de que, en el camino las cosas cambian, uno va cambiando y la relación también se va transformando, y al respecto, Mola Viajar reflexiona: “Nuestra relación cambió, tenemos mucha más confianza, buen rollo, nos conocemos mucho mejor, porque en tu vida diaria, trabajando 8 o 10 horas, durmiendo otras tantas, con tu pareja no pasas tanto tiempo. Pero cuando viajas, estáis el uno con el otro, es más el tiempo que pasas juntos, entonces la relación se hace más fuerte o desaparece. En nuestro caso se hizo más fuerte”.

Aprendizajes de vida

Una de las cosas que particularmente me costó mucho en el viaje fue el desapego, sobretodo material. Mis cosas, mis libros, mi ropa, etc. Pero es inevitable hacer el click. La valija se va poniendo liviana, muy a pesar de nuestra voluntad, hasta que unoviajar-por-el-mundo se rinde y se da cuenta que es absolutamente necesario que eso ocurra. Cuando uno se abre al mundo, y se entrega, cambia la visión de todo. Nuestras prioridades pasan a ser otras. La responsabilidades, los compromisos, los problemas son resueltos de otras maneras. Lo que puedo llegar a tener, materialmente hablando, puede parecer todo, pero jamás va a definir quién sosLo material no es nada, juro que es verdaderamente insignificante si lo comparamos con los encantos de lo que a simple vista parece insignificante, pero que termina siendo “todo”. Es un proceso que se va dando, y va de la mano de incontables aprendizajes que se dan con el transcurso del tiempo. Y se van multiplicando a medida que uno se va dejando llevar por el viaje, y sacándose mochilas.

Daniela nos habla acerca de los cambios que notó en ella: “Aprendí a ser positiva, tolerante y a elegir ser feliz. Aprendí a maravillarme todo el tiempo y a valorar a mi familia. Aprendí a desapegarme, a amarme y a estar orgullosa de mi. Aprendí a dejar de proyectar y vivir el aquí y ahora. A poder vivir con nada y con mucho. A verme valiente. A ser independiente y a valerme por mí misma. Aprendí a encontrarme y a saber lo que quiero y lo que no. A ser segura de mi misma. A ser libre”.

Por su parte, Esteban también habla de un valiosísimo y constante aprendizaje en el día a día: “Aprendí que somos tan distintos en el mundo, pero a la vez tan similares!. Aprendí que tenemos que vivir más el ahora sin pensar tanto en el futuro que nos genera ansiedad, o en el pasado que nos genera angustia. Aprendí que necesitamos menos, muchísimo menos cosas para vivir de las que nos quieren hacer creer, aprendí que la sonrisa y la amabilidad tienen una fuerza infinita, aprendí que todo lo que estoy viviendo hoy pasará, lo bueno y lo malo. Aprendí que aprender es lo que más me gusta. Aprendí a conocer el mundo y conocerme cada vez más a mí mismo. Aprendí que vivir una vida sin cumplir nuestros sueños, no vale la pena. Aprendí que todo es posible. Y aprendí muchísimas cosas más que en este momento no recuerdo, pero lo mejor es que todos los días sigo aprendiendo”.

Y la visión del mundo cambia, inevitablemente, porque los espacios se amplían, la cabeza se abre a nuevas perspectivas, diferentes formas de pensar, de ver la realidad, salir al mundo es poder ver todo, lo bueno y lo malo. Y qué hacemos con todo eso?. Tratamos de ayudar, no importa cómo, ni dónde.
Ser mejor persona también es ayudar. Ser solidarios es ser humanos.

Mola Viajar dice: “Cuando viajas ves cosas que en tu rutina diaria no ves, o en tu burbuja en la que estás metido, en tu mundo, en tu país, o tu ciudad no ves. Te das cuenta de muchas cosas, sobre todo de la pobreza y tratas de ayudar a los demás. Viajar nos ha cambiado en muy buenos sentidos, tanto como pareja, como en ser solidarios, y darnos cuenta que el mundo no es tan fácil y tan bonito como parece, y hay mucha gente que necesita nuestra ayuda y la ayuda de todos”.

Esteban agrega: “Mi visión sigue cambiando. Los prejuicios que todos tenemos, (sí, todos tenemos aunque en este momento estés pensando: “yo viajar-por-el-mundono soy prejuicioso”), se han ido modificando. Observar y observarse, sin juzgar, y sin juzgarnos, eso hace que cambiemos nuestra forma de ver el mundo. Si cuando estamos viendo algo, en vez de querer emitir una opinión, simplemente observáramos, notaríamos mucho más belleza en el mundo y en nuestro entorno cercano. Cuando cambiamos de perspectiva entendemos la situación de una manera completamente diferente. Hace unos años me fui a Venezuela para cumplir un sueño: cruzar el atlántico navegando a vela. Llegué a Portugal y me quedé por seis meses recorriendo Europa. Cuando me fui lo hice renegando un poco de la Argentina, cuando regresé no podía creer lo hermoso que era todo, el trato de la gente, los paisajes, los aromas, las costumbres, y muchísimas cosas más”. 

Involucrarse, ser, transformarse y transformar, aportar, es nuestra misión. Nada es color de rosa, ni en los cuentos, ni en la vida. Vale la pena? Recontra vale!.

Viajar y hacer lo que más queremos

Cuando Julián y yo decimos que estamos trabajando más ahora, que cuando teníamos un trabajo, no estamos bromeando. Las horas que hay que dedicarle a los sueños son muchas, pero el tiempo que uno tiene para hacerlo, es un tiempo bonito, de calidad. La mayoría del tiempo lo es. Tenerlo, reconociéndolo como un regalo casi divino.

Y Mola Viajar lo sabe, porque tuvieron que trabajar duro para estar donde están. No es de la noche a la mañana que todo se da, sino con mucho tiempo invertido, con talento sí, pero “haciendo la tarea”. Ellos, como muchos, damos todo por nuestros sueños, y lograrlos es una satisfacción única:
“El tiempo que pasamos juntos, eso es impagable, la unión que tenemos entre nosotros, y ahora con el nuevo miembro de Mola Viajar nos gustaría hacer lo mismo que hicimos con la peque, de dar la vuelta al mundo durante unos meses. Esos momentos, esos viajes, esas fotos, esos videos son impagables y cuando seas mayor lo verás y dirás: qué bien que he vivido todo esto y he podido dedicar tanto tiempo a mis hijos. Aunque sí que hay una cosa detrás de todo esto, y es que está muy bien viajar en familia y poder vivir de esto, pero el trabajo que hay detrás es inmenso, y son muchas horas de dedicación, de información, de edición y tal, y es bueno decirlo. Lo mejor de viajar en familia es la unión que tenemos entre nosotros, el compañerismo, y todo lo que aprendemos al vivir el día a día juntos”.

Los Lopez x el Mundo, que son nuevos en esto de girar, lopez-por-el-mundopero que están llenos de ganas, empiezan a vislumbrar algo de lo que este maravilloso e inolvidable viaje les tiene preparado: “Tenemos muchas expectativas!. Ganas de que sucedan cosas positivas, y de eso seguro, no faltará. Tener libertad para disfrutar la vida de la manera que uno elige no tiene precio. El tiempo es lo más valioso que tenemos. Consumirlo para conseguir dinero y cosas materiales no está mal, pero sólo una parte. No podemos perder nuestro tiempo, porque es algo que no podremos recuperar. La vida es un viaje para vivir feliz”. Sin dudas, este es un camino que uno puede imaginar, pero en la marcha pueden pasar tantas cosas!. Y creo que en el fondo ahí está la magia, en creer que existe, en la sorpresa, en el descubrimiento, en la observación, en los desafíos que se van trazando, en el destino.

Esteban lo clarifica con esta anécdota: “En una bahía de Brasil nadando entre los barcos vi que había un velero con auspiciantes de marcas argentinas. Me acerqué y el capitán, que estaba leyendo, muy amablemente me invitó a subir. Después de charlar un rato, llegó otro barco. El capitán me pidió que vaya a buscar al capitán del otro barco con el bote auxiliar y fui. Nos juntamos los tres a comer en el velero y en la charla surgió que el otro capitán tenía que llevar su barco a Buenos Aires y me preguntó si quería ir. Yo no lo podía creer. Con el correr de los años me di cuenta que es una situación que se da cada vez con más frecuencia: atraer lo que queremos o que el universo conspire para cumplir nuestros sueños, aunque me sigue sorprendiendo de la misma manera que la primera vez”.

No tener un plan es tenerlo

Los viajeros siempre decimos que no tenemos demasiado planes, pero siempre los tenemos. Porque no tener un plan es también tenerlo. Dejarse llevar. Los López dicen: “El plan es recorrer parte de Europa, partiendo de San Sebastián, Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, República Checa, Austria, Hungría, Croacia, Bosnia, Serbia, Montenegro, Albania, Grecia y Turquía. Una vez en Asia, Irán, Pakistán, India, Nepal, Bangladesh, Myanmar, Laos, Tailandia, Camboya, Vietman, Malasia y Singapur como punto final de esta primera etapa por tierra. Desde ahí, si la situación lo permite, cruzaríamos a Australia y luego a América del Sur, para terminar por el norte (USA-Canadá)”.
Pero enseguida agregan: “Pero nada está planeado al detalle, es una idea. Un mola-viajarviaje tan largo es casi imposible de organizar al detalle. El camino puede variar, y todo puede pasar! Más que un viaje, es un estilo de vida”.

Daniela se suma: “Por ahora no planeo volver a Argentina, estoy contenta y dentro de todo veo seguido a mi familia”.

Esteban por su parte, nos dice: “Siempre tengo planes, proyectos, pero dejo que se vayan moldeando, sigo más mis intuiciones. Siempre está la intuición, lo que pasa es que estamos tan pendientes de quererlo controlar todo que nos perdemos de seguir nuestra intuición. Si nos dejáramos guiar más por ella, nuestra vida fluiría de una manera hermosa. En mis planes siempre están los viajes, ayudar y aprender, compartir. Los sueños están para vivirlos. Que el mundo te sonría y le devuelvas una sonrisa de oreja a oreja”.

La familia Mola Viajar, que es una familia referente en viajes y expertos en el tema, se proponen crecer en este sentido e ir conquistando diferentes zonas: “Nosotros queremos que más gente use nuestras videoguías antes de viajar, como la de Nueva York que está teniendo mucho éxito o la de Costa Oeste, y seguir especializándonos en Estados Unidos, con la nueva videoguia de la ruta 66. La expectativa es ser el número 1 en Estados Unidos, y seguir trabajando otros destinos como Tailandia, Japón, Londres, donde hay mucha gente que va de turismo y que es bueno que vean nuestros videos, y poder ayudar a esa gente. Crecer, que mucha gente nos conozca y ser una referencia a la hora de viajar y buscar información acerca de destinos, tanto en el blog como en el youtube”.

Luego de leer tantas historias, de escucharlas, tal vez alguno se inspire para empezar a viajar o para cumplir sus sueños, por qué no?. Si algo me gustaba de ser niña era la libertad. La libertad para crear, libertad para jugar, libertad para imaginar, libertad para pensar. Y creo que, en cierta forma, los que elegimos viajar, siendo conscientes o no, buscamos ese estilo de vida libre. Buscamos la aventura. Como el mundo, estamos moviéndonos todo el tiempo y cambiando. Resignificando y transformando lo que esté a nuestro alcance. Sabemos que aunque haya tiempos dificiles, lo que se arriesga es mucho, pero es sólo una pequeña e infima porción comparado con lo que recibimos del universo, la sabiduría de la naturaleza, el poder de lo que imaginamos y soñamos. Conocer gente de todo el mundo, sus historias, ver diferentes situaciones sociales, experimentar culturas distintas, tradiciones, saborear cada comida, emocionarnos una y otra vez con cada atardecer, surfear las olas, comunicarse con todos, escuchar a todos, ser nuevo en muchas cosas, renovarnos, adaptarnos a todo, cambiar la piel, observar los ciclos de la naturaleza, ver el mundo, ser uno mismo, hoy, aquí. Y todo lo que no podemos explicar, pero ocurre. Esa ayuda en el momento preciso, esa información que transforma todo los planes, esa magia del vivir. Aprender a contemplar lo más simple, que muchas veces es lo más extraordinario.

Y vos, qué estás esperando? .
Buena semana, Nati.

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Y si estás pensando en ir a USA, mirá estas videoguías que están geniales:

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Daniela De La Instagram: daniidela

Esteban Cabaleiro Instagram: esteban_cabaleiro

Gracias!!

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